Quim Vicent artrosis

Uno de cada cuatro norteamericanos, según datos recogidos en 2016, sufren artritis. Estos son datos recientemente publicados sobre una muestra que alcanza el 95% de la población. Eso quiere decir que muchas personas de esa parte del continente sufren dolor, rigidez, limitación en el movimiento e incluso hinchazón. Todos estos síntomas podrían explicar una reducción de la movilidad, del ejercicio físico, del rendimiento laboral y de la participación en actividades sociales. Y es algo que podemos cambiar. Como cuento en mi libro “Aprende a escuchar tu cuerpo” hay esperanza para mejorar la salud si estás dispuesto a comprender qué te explica el cuerpo a través del dolor, qué te callas y cómo vives.

Dejadme seguir comentándoos los datos. En aquellos estados donde hay un menor nivel cultural y un menor nivel económico se dan cifras tan escalofriantes como la afectación de uno de cada tres adultos mayores de 18 años. En todo muchos lugares, pero especialmente en EEUU es más barato comprar comida muy procesada, con alto contenido de grasas, proteínas de baja calidad y azúcares cargados de elementos inflamatorios que frutas y verduras. Las compañías de comida rápida ofrecen menús con productos que deberían tener un coste alto – ya que se consume mucho pasto, mucha agua, mucho transporte y mucha maquinaria- a precios irresistibles para algunos y los únicos asumibles para otros. Patatas fritas, carne triturada, pan endulzado y refresco con burbujas en grandes porciones a precios ridículos. Todo ello acompañado de un marketing universal, colorido machacón con juguetes coleccionables para niños y a veces hasta miniparques de atracciones. Son unos cracs los equipos de desarrollo de esas empresas para hacer parecer atractivo lo que en realidad es un horror, sobre todo si se abusa. Personal sobrecargado, largas colas, comida sin alma, espacios estridentes, todo pensado para que entres consumas y te vayas.

Son tan caras y tan exóticas las frutas y verduras (las patatas, las calabazas y el arroz no cuentan) para algunos norteamericanos que existen entidades que están enseñando a plantar huertos en las áreas terrosas de las aceras. Hay niños que nunca habían visto un tomate, un pepino o una lechuga. Para ellos seguir el proceso del trabajo de la tierra, el sembrado, el riego, la maduración y la recogida de los frutos está siendo una experiencia insólita y muy estimulante. No dejemos que las grandes compañías dicten nuestras dietas, recurramos a los productos de proximidad, lo más ecológicos y naturales posibles. No olvidemos nunca la fibra, como decimos los psiconeuroinmunólogos nuestras cacas nos dicen mucho de nuestra salud. Cocinémoslos nosotros mismos, eso nos aportará mucho más que la ausencia de dolor y mucho más que una pastilla que ahoga el grito del cuerpo que nos pide no más comida basura.

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